El verano, con sus temperaturas elevadas, representa un desafío significativo para la producción avícola. Los gallineros expuestos a olas de calor enfrentan la reducción del rendimiento productivo: estudios muestran que el estrés térmico puede disminuir la tasa de postura entre un 10% y un 15%, afectando la rentabilidad del criador.
El concepto fundamental en la gestión de la temperatura en criaderos es mantener un ambiente donde la temperatura oscile entre los 18 y 24°C. Este rango es óptimo para minimizar el estrés térmico en las gallinas ponedoras. Exceder esta franja acentúa el impacto negativo en el sistema metabólico de las aves, disminuyendo su ingesta de alimentos y la eficiencia reproductiva.
Para lograr esto, la implementación de sistemas de ventilación científicamente diseñados es esencial. La circulación constante de aire requiere un análisis cuidadoso de los flujos, evitando corrientes excesivas que puedan causar problemas respiratorios o estrés adicional.
El uso de materiales resistentes a la corrosión como el acero Q235 garantiza la durabilidad y el mantenimiento de condiciones higiénicas óptimas pese a la humedad y el calor elevado. Las estructuras deben facilitar la disipación del calor y permitir un fácil manejo de residuos para prevenir la proliferación bacteriana.
La integración de sistemas automáticos para la limpieza de excrementos y la recogida de huevos contribuye a mantener el entorno saludable y estable. Estos sistemas, coordinados con la climatización, optimizan la higiene sin aumentar el estrés en las aves.
Una serie de acciones concretas pueden favorecer la mitigación del calor en el criadero y mejorar la producción:
Estas recomendaciones, respaldadas por datos industriales, permiten enfrentar eficazmente las olas de calor sin comprometer la salud de las aves ni la productividad.
La filosofía "el ambiente es productividad" resalta la importancia de controlar el microclima dentro del granero. No solo la temperatura sino también la humedad, la calidad del aire y la limpieza influyen en el bienestar animal, lo cual se traduce directamente en la calidad y cantidad de los huevos producidos.
Numerosos criaderos ya han adoptado sistemas de control climáticos completos con integración de automatización para limpieza y recolección, remodelando sus instalaciones con jaulas de acero Q235. Estos avances han reportado aumentos de hasta un 12% en la tasa de postura durante los meses cálidos.