En el sector avícola, especialmente en la cría de gallinas ponedoras, la calidad del entorno influye directamente en la salud de las aves, la productividad y la rentabilidad a largo plazo. Un elemento clave que muchas granjas aún subestiman es el material de los jaulones. Aquí entra en juego el acero Q235, un material no solo resistente, sino también altamente resistente a la corrosión, lo que se traduce en una vida útil extendida del equipo y una mejora significativa en la higiene del galpón.
Según estudios realizados por la Universidad de Illinois (2022), las granjas que usan estructuras metálicas con recubrimiento anticorrosivo reducen hasta un 40% los costos de mantenimiento anual comparado con las tradicionales de acero sin tratamiento. Además, la eliminación de óxido y humedad reduce el riesgo de enfermedades como la bronquitis infecciosa, que puede afectar hasta un 15% de la producción si no se controla adecuadamente.
El acero Q235 tiene una resistencia mínima a la tracción de 370 MPa y es ideal para aplicaciones industriales donde la durabilidad es crítica. En granjas, su capacidad para resistir la acción del amoníaco, el agua y los residuos orgánicos —factores comunes en galpones de gallinas— lo convierte en una opción superior frente al acero común o al hierro fundido.
Además, cuando se combina con un sistema de ventilación inteligente y control térmico automático (como sensores de temperatura y humedad), estos jaulones permiten mantener condiciones ideales para las aves: entre 18°C y 22°C, con niveles de humedad del 55%-65%. Esto mejora la tasa de puesta en un promedio del 92%, según datos del Instituto Nacional de Avicultura de México (INAVI, 2023).
No se trata solo de evitar la oxidación. Es una estrategia de gestión preventiva: menos limpieza manual, menor presencia de bacterias, mayor bienestar animal. Y eso, a su vez, significa menos estrés para las aves, menos mortalidad y más huevos de calidad.
Una granja familiar en Colombia logró reducir sus gastos de mantenimiento en $3,200 USD anuales tras reemplazar sus viejos jaulones de hierro por unidades de acero Q235 con recubrimiento epóxico. En otro caso, una empresa de producción intensiva en Perú reportó un aumento del 12% en la producción mensual tras implementar sistemas automatizados junto con jaulones resistentes a la corrosión.
Estos resultados no son anecdóticos. Son evidencia tangible de que invertir en infraestructura de calidad no es un costo, sino una estrategia de crecimiento sostenible.
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