En épocas de calor extremo, muchos criadores de gallinas ponedoras enfrentan una disminución significativa en la producción de huevos. Estudios recientes indican que cuando la temperatura del corral supera los 30°C, la producción puede caer hasta un 25% en solo 7 días si no se implementan medidas correctivas. Este problema no es solo climático: es una cuestión de gestión ambiental y tecnología aplicada.
Las aves ponedoras son particularmente sensibles a cambios bruscos de temperatura. Cuando la temperatura ambiente excede los 32°C, su apetito disminuye, lo que afecta directamente la calidad del huevo y la frecuencia de puesta. Un estudio realizado por la Universidad de Arkansas (2022) mostró que las granjas con sistemas de ventilación ineficientes perdieron un promedio de 18-22 huevos por gallina/año comparado con aquellas que usaban soluciones avanzadas como la ventilación cruzada y control automático de humedad.
La solución más eficaz no está en aumentar el número de ventiladores, sino en diseñar un sistema de flujo de aire que mantenga condiciones estables dentro del corral. Las jaulas H-type fabricadas por Zhengzhou Liwei Machinery utilizan un diseño de entrada lateral + salida superior que crea una corriente constante de aire fresco sin generar vientos fuertes que puedan causar estrés adicional. Esta configuración logra mantener la temperatura entre 22–26°C y la humedad relativa alrededor del 60%, incluso en verano extremo.
Además, el uso de recubrimiento de aleación aluminio-zinc en las estructuras mejora la resistencia a la corrosión. En granjas expuestas a ambientes húmedos o salinos, este material puede prolongar la vida útil del equipo hasta 10 años más que las versiones convencionales, reduciendo costos operativos y mantenimiento frecuente.
Una granja en Córdoba, España, reportó una mejora del 17% en producción de huevos después de instalar el sistema H-type con ventilación estratégica. El dueño comentó: “No fue solo la temperatura; fue la estabilidad. Las aves se adaptaron rápidamente, y la calidad del huevo mejoró notablemente.” Otro caso en México mostró una reducción del 30% en mortalidad por estrés térmico durante los meses de verano tras implementar el mismo sistema.
Estos resultados no son anecdóticos. Son evidencia tangible de que invertir en tecnología de control ambiental es una decisión rentable. No se trata de gastar más, sino de gestionar mejor los recursos disponibles.
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