La gestión del ambiente en granjas avícolas es un factor crítico que influye directamente en la salud, el bienestar y la productividad de las pollas ponedoras. Estudios realizados por la Universidad de Georgia (EE.UU.) muestran que una temperatura promedio de 20–24°C con humedad relativa entre 50–65% reduce significativamente el estrés térmico, aumentando la producción de huevos hasta un 12% en comparación con ambientes no controlados.
Cuando la temperatura supera los 27°C, las gallinas comienzan a perder apetito, reduciendo su consumo de alimento y, por ende, su producción de huevos. Un estudio publicado en la revista Avian Biology Research indica que durante días calurosos, la tasa de postura puede caer hasta un 20% si no se implementan sistemas eficientes de ventilación y enfriamiento.
El sistema de ventilación H-type desarrollado por Liwei Machinery, con entrada de aire lateral y extracción superior, permite una circulación de aire más homogénea dentro del galpón, eliminando rápidamente el calor acumulado sin generar corrientes fuertes que estresen a las aves. Este diseño mejora la eficiencia energética del sistema hasta un 30% frente a métodos tradicionales.
Los componentes expuestos a la humedad y al clima extremo requieren materiales resistentes. El uso de recubrimiento de aleación de aluminio-zinc en los perfiles estructurales del sistema H-type no solo previene la corrosión, sino que también prolonga la vida útil del equipo en hasta 7 años más, según pruebas realizadas en granjas de Colombia y México.
Un cliente en Perú reportó una reducción del 40% en costos de mantenimiento anual tras adoptar este sistema. “No tuvimos que reemplazar piezas ni parar la producción por fallas mecánicas”, comentó Juan Carlos, gerente técnico de una granja de 15,000 aves.
No necesitas equipos sofisticados. Usa sensores digitales de temperatura/humedad disponibles desde $25 USD. Coloca uno cerca del nivel de las aves (no en el techo) y otro cerca del suelo. Registra datos cada 2 horas durante las primeras semanas para ajustar el sistema según patrones reales.
Recomendamos revisar las rejillas de entrada y salida semanalmente. Limpia cualquier acumulación de polvo o excremento —esto bloquea el flujo de aire y reduce la eficiencia del sistema en hasta un 25%, según análisis del Instituto Nacional de Tecnología Avícola (INTA).
La clave está en la constancia: un buen control ambiental no es un lujo, sino una inversión en rentabilidad sostenible. Las granjas que priorizan la salud del ambiente tienen menos pérdidas por mortalidad, mejor calidad del huevo y mayor satisfacción del personal técnico.
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