La producción de huevos depende en gran medida del control ambiental dentro de las granjas avícolas. Según estudios de la Universidad de Cornell (2022), una variación de solo 3°C en la temperatura del ambiente puede reducir la producción de huevos hasta en un 8%. Por eso, sistemas de ventilación bien diseñados no son solo una opción, sino una necesidad para maximizar el rendimiento.
En granjas modernas como las que operan en el norte de China o en el sur de Brasil, se ha demostrado que los sistemas de ventilación con entrada lateral y salida superior logran una distribución uniforme del aire. Esto evita corrientes de aire directas sobre las aves, reduce el estrés térmico y mantiene la humedad relativa entre el 55% y el 65%, ideal para la salud y productividad de las gallinas ponedoras.
Los equipos expuestos a ambientes húmedos, con alto contenido de amoníaco y salinidad (como en zonas costeras o climas tropicales) sufren corrosión rápida. Una investigación de la Universidad de Illinois (2021) mostró que los componentes metálicos sin protección duran promedio 2.3 años antes de fallar. En contraste, los que usan recubrimiento de aleación aluminio-zinc (AZ50 o superior) pueden extender su vida útil hasta 7–10 años, según datos reales de granjas en México y Perú.
Este tipo de recubrimiento forma una capa protectora pasiva que resiste ácidos orgánicos, cloruros y cambios bruscos de temperatura. Además, su resistencia mecánica permite instalaciones más robustas sin aumento significativo de peso ni costo de mantenimiento.
Una granja de 50,000 gallinas en Colombia reportó una mejora del 12% en la tasa de postura tras implementar un sistema de ventilación con estructuras recubiertas en aleación aluminio-zinc. El dueño comentó: “Antes teníamos que reemplazar los ventiladores cada año por corrosión. Ahora, con este material, ya llevamos tres años sin ningún problema.”
Otro ejemplo: una cooperativa en Argentina redujo sus costos de mantenimiento en un 40% durante el primer año, gracias a menor frecuencia de reparaciones y menos interrupciones en la producción.
Para quienes buscan mejorar la eficiencia de su granja, la elección del material no es solo técnica —es estratégica. Con un buen sistema de ventilación y materiales resistentes, puedes evitar pérdidas innecesarias y mantener un entorno estable para tus aves todo el año.